RAMÓN DÍAZ ETEROVIC, PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2025.

(Faro para caminantes)

Por Bartolomé Leal

El máximo premio de la literatura chilena se ha enaltecido con el reconocimiento a un escritor que ha tenido una trayectoria ejemplar, tanto lectores como escritores no podemos sino aplaudir. Una trayectoria que ha mostrado, por una parte, algo que es fundamental: la perseverancia, la valentía y el empeño para sacar adelante un proyecto de escritura personal. Sacrificándolo todo a veces. Trabajando con paciencia. Sin pelearse con nadie ni escupir al cielo. Ha mostrado también, es el caso de Ramón, una generosidad que los grandes autores no siempre prodigan en relación a sus pares, mayores y menores.

Buena parte de los que somos cultores del género policiaco y negro, contemporáneos de Ramón, podemos testimoniar, de una u otra manera, lo mucho que Ramón nos apoyó desde nuestros inicios. Recuerdo que cuando Eugenio Díaz y yo, firmando como Mauro Yberra, publicamos en los años 90 nuestra primera novela, ya Ramón era un autor reputado. Un amigo común, Hernán Soto Henríquez, que trabajaba en la revista Punto Final, nos puso en contacto. No puedo olvidar la alegría de Ramón cuando supo que había alguien más dándole al género. Aquel “tenemos que juntarnos”, se ha mantenido hasta el día de hoy. Creó una complicidad y una amistad. Oso decir que aquello hace diferencia con el medio escritural chilensis, bastante apegado a las voluptuosidades del ego y rara vez solidario con los compañeros de ruta.

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UNAS MODESTAS PALABRAS DE HOMENAJE A CACHIN

«Cachín» Antezana (1943-2025), figura prominente de la intelligentsia boliviana, filólogo, ensayista, lingüista y cronista de la cultura popular, sobre todo en su ciudad de residencia Cochabamba, dejó un legado inmenso que los que nos hemos abocado a escudriñar los valores de la cultura boliviana, no podemos sino ensalzar y agradecer. En lo personal fue para mí un apoyo fundamental al valorizar mi obra referida al país altiplánico, con una grandiosa y discreta generosidad, una erudición incomparable y, sobre todo, con una actitud llena de afecto que lo hizo para mí una figura venerada. Rompió mitos, con su actitud de por qué no podría un extranjero, un chileno además, ser incapaz de captar la magia de la ciudad de La Paz y hacerla protagonista de una novela negra que, antes que nada, pretendía descubrirla y recorrerla física y espiritualmente, como un laberinto borgeano. Cachín escribió uno de los más hermosos libros sobre Borges, Álgebra y fuego. Lectura de Borges (1978-2000). También quise en MORIR EN LA PAZ mostrarla como la ciudad del tal vez más grande escritor de Bolivia, Jaime Sáenz, novelista y poeta, cronista y visionario, a quien Cachín disectó como nadie en su libro Hacer y cuidar. Lecturas de Jaime Sáenz (2021). El gran Cachín queda vivo en su obra, sentimos pena porque se perdió su humor canchero (adoraba el fútbol), su sabiduría modesta y su talante entusiasta ante los desafíos del trabajo intelectual, el suyo y el de los demás.

Bartolomé Leal con «Cachín» Antezana en el lanzamiento de la edición boliviana de MORIR EN LA PAZ.

Bartolomé Leal, invitado a la 29 Feria Internacional del Libro de Lima

En el marco de la Feria Internacional de Libro de Lima 2025, y ante un concurrida sala,
Almandino Editores reunió a dos voces destacadas de su catálogo, Jorge Cabrera (Perú) y Bartolomé Leal (Chile), en la mesa de conversación “Narrativa en un mundo agobiado”, donde ambos escritores reflexionaron sobre la escritura contemporánea.
Desde Perú y Chile, ambos autores presentaron sus más recientes libros publicados por esta editorial, en una jornada que abrió diálogo entre la ficción, el presente y la crítica. Tras el conversatorio, los escritores estuvieron en el stand de la Distribuidora Peruana de Libros para la firma de libros y el encuentro con lectores, fortaleciendo la conexión directa entre autor y público.

Ngũgĩ Wa Thiong’O, GIGANTE DE LAS LETRAS AFRICANAS (1938-2025)

El escritor keniano Ngũgĩ wa Thiong’o falleció en Nairobi el miércoles 28 de mayo a los 87 años. Autor leído y querido en todo el mundo, era considerado uno de los gigantes de las letras africanas y fue por al menos 15 años aspirante recurrente al Premio Nobel de Literatura, lo que nunca logró. Conoció la cárcel por sus ideales políticos de lucha contra el colonialismo, luego un prolongado exilio por sus posturas críticas, lo que sobrellevó hasta su muerte, más diversas enfermedades que lo agobiaron; pero nunca cejó.

Crédito fotografía: Cortesía de Juan Francisco Bascuñán.

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Con una ceremonia en la ciudad del Cusco, Perú, y en el contexto del Inti Raymi, Bartolomé Leal recibe el Premio «Rostros del Bicentenario de Cusco» 2022, por su novela El escriba de San Blas.

Aquí dos momentos de esos días: Bartolomé Leal junto al fotógrafo Mario Chambi, nieto de Martín Chambi; y una pareja de danzantes exhiben un ejemplar de El escriba de San Blas en la plaza Mayor del Cusco.

Crédito: Cortesía de Almandino Editores.

BARTOLOMÉ LEAL EN SICILIA 2024

«BL en Cefalú con su hija Coico»

Video de homenaje al escritor Andrea Camilleri

Abril de 2024. Nuestro socio de LdeCh Bartolomé Leal, escritor de género negro, hizo una gira por caminos, paisajes y ciudades de Sicilia, donde no dejó de visitar Porto Empedocle, el pueblo natal del escritor Andrea Camilleri, figura cumbre del policial/negro. Salió un breve video de homenaje al creador del comisario Montalbano. Aunque bastante amateur, refleja el embrujo que dicho periplo le causó en tanto «viajero literario», especie en peligro de extinción, que se lo recorrió todo acompañado de su hija Coico (museos, templos griegos, villas romanas, teatros clásicos y trattorias), siempre con las botas puestas…